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Jenny Alvarez
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Siempre la llegada de un Nuevo ano implica el incremento del costo en la vida cotidiana de los seres humanos que habitan el mundo actual; por lo que lo material crece cada día más en las mentes de la mayoría de cada persona.
La vida gira alrededor de lo material y al reflexionar en este aspecto me he preguntado en más de una oportunidad “qué hay del ámbito espiritual. En un encuentro ocasional con un amigo formulé la interrogante y su respuesta no se hizo esperar: “Sin dinero no hay salud, ni amor.”
Sin embargo, con dinero o sin él, toda persona es responsable de su felicidad y lucha por ella todo el tiempo, pero no puede comprarla, la adquiere cuando su forma limpia de pensar, le permite amar lo que posee y le rodea, con la sola ambición de sentirse amado por quienes existen a su alrededor.
Existen seres humanos que se dan la espalda para poner ante todo riqueza y poder. Otros, la mayoría, por su grado de pobreza no lo pueden hacer y son los que sufren como victimas de “lo material”.
Hace unos meses conocí el caso de una madre que perdió sus hijos en un incendio. La pobreza fue la causa del siniestro, ella carecía de dinero para pagar el consumo de electricidad y encendió varias velas para dar luz a sus hijos, provocando involuntariamente el terrible accidente.
Miles de inmigrantes arriesgan sus vidas y muchos la pierden cruzando una frontera llena de peligros, pero la necesidad de sus familias y la difícil situación económica de sus países los obligan a morir tratando de llegar a una tierra extranjera.
Es necesario hacer cambios en nuestra forma de pensar y actuar. La guerra no hace la paz, la paz nace desde el pensamiento de cada individuo; así lo consideró el ilustre mexicano Benemérito de las Amétricas Don Benito Juárez, cuando dijo para la historia “El respeto al derecho ajeno es la paz”.
Es cierto que existen diferentes puntos de vista porque nacemos con inteligencia y libre albedrío, pero los que carecen de estas cualidades no son merecedores del rechazo y la discriminación.
La raza, el color de la piel y las creencias religiosas son características que deben estar fuera de este ámbito social; porque todos somos seres humanos con diferentes estilos de vida y cultura.
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